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Mi nombre es Olga Maricela, nací el 07 de Junio de 1975 en la Ciudad de Monterrey, en México. Me dedico al Turismo, pero mi mayor pasión es la poesía y escribo desde los trece años de edad.

La creatividad, fundiéndose con los sueños, las vivencias que nos dejan huella, así como cada ilusión que nacen al lado de nosotros y de aquellos que nos acompañan en nuestro vivir... es lo que me permite hablar por medio de la poesía.

Son sentimientos, emociones, sensaciones y pensamientos que el alma y el corazón guardan. Permíteme llevarte de la mano a ese refugio que podemos hallar por medio de mis letras. Quiero que seas Tú el cómplice de todos aquellos secretos que encarcela mi ser.


ANONIMATO


Detrás de cada noche,
en vela bajo la luna
existe el anonimato, 
-de un secreto, un amor-
son sus rayos mensajeros
de lo anónimo de mi deseo;
escondido el corazón
de entre las manos,
ocultando su latir...
¡sht, que no resuene,
que no se escuche!. 

Es el anonimato
de un pecho palpitante,
que yace inmóvil
ante la presencia...
de su gran amor;
¡uh!, por debajo de la piel
corren cañaverales,
de pasión encendida
buscando algún rincón,
donde desmoronar las cenizas. 

-¡No preguntes quién soy!- 

Soy de la oscura noche, 
de la lejana y plateada luna,
soy el viento del amor puro,
de las brillantes estrellas,
que titilan ante la adoración,
de un ser caído del cielo...
soy la locura que nace del mar,
-de los océanos embravecidos-
soy la piel con los huesos,
-deambulando somnolienta-
buscando en la noche
un rincón para ser libre. 

-¡Ya no preguntes más quién soy!- 

Que soy el corazón rebosante
en los latires de ensueño,
soy el alma plena y entregada,
en vuelos inimaginables;
¡soy la vida que no quisiste
y la noche que rechazaste!,
soy la luna y las estrellas,
¡el mar, el viento, el fuego!,
soy la mano que se posa en tu rostro, 
el beso escondido en tus labios, 
¡la caricia perdida entre tu cuerpo!,
la pasión que frenas fríamente,
la entrega, la pureza...
¡soy el amor eterno!. 

Soy el amor que anónimo,
permanece callado, en silencio...
al tú no desear que viva,
¡enloquecido, latiendo en tu pecho!.


BeBe,
D.R. México.-





¡TE AMO, TE ODIO!


Amarte vida mía,
en una lluvia de besos
ha sido tocar el cielo...
No, no me permitas
pronunciar esa palabra,
que hace estremecer
a mi enamorado corazón...
-¡Te Amo!-

Amarte amor mío,
no ha sido conocer
solamente el paraíso,
me permitió tocar
el abismo de tu infierno...
No, no me permitas
tampoco pronunciar,
esas palabras duras
¡que sufre mi alma!...
-¡Te Odio!-

Eres el amor en mi condena,
el alma en un hilo,
el pecho palpitante...
He sido lo eterno,
¡somos la entrega y la traición!,
los amantes sin tregua,
la miel de nuestra piel,
somos la conciencia
¡que no conoce de razón!...
El azúcar amargo,
las sábanas encendidas,
el secreto a escondidas,
el veneno que nos está
¡aniquilando y matando!.

Amor, no... ¡evítalo!,
que la confusión del momento
¡no nos permita decirlo!,
que nuestro ser no conozca
de aquellas razones absurdas,
no manchemos el sentimiento,
con esas palabras severas...
¡Te Amo... y no quiero Odiarte!.

BeBe,
D.R. México.-





HASTA EL FIN


Antes de que tu alma vuele
la mía expirará, y mucho antes
de que mi alma se vaya de mi, 
mi corazón se ahogará
en la penumbra del amor...

Y mi espíritu vagará,
entre las espesas nubes
en algún rincón
entre el cielo y el infierno,
en algún paraje
entre la nieve y la calidez...

Y te esperará mi espíritu
en la puerta de la cruel muerte, 
allí, sombría y desolada aguardaré 
contando las horas, los días
y los años pasarán, 
un invierno, una primavera
y tú llegarás...

No hay quien no llegue
a ese día tenebroso,
y entonces fuera de culpas
y despojados los cuerpos,
con la esencia al desnudo
podremos encontrarnos...

En ese momento
en donde el viento de la vida 
murmurará encima de la tierra,
en aquel espacio infinito
negro y oscuro, 
centelleante y misterioso,
llegarás temblando
como quien muere
la ola sobre su playa...

En silencio tu alma morirá
y allí, donde el sepulcro
cierra al cuerpo
y desprende al alma,
todo aquello callado,
guardado y ocultado
saldrá a hablar...

Y tu espíritu,
el mío, en uno solo
se unirán para amar
todo el tiempo que no,
pudieron amarse.

¡Te espero amor... hasta el fin!.

BeBe,
D.R. México.-








SOMBRA DE UN CORAZON


Ahora en mi mano
sólo queda la sombra,
de aquél hermoso corazón
que entre mis dedos
reposaba sosegadamente.
 
El latido que cada segundo
entre mi mano soñaba,
despertó entre los dedos
de un pecho que no es el mío.

¿En qué segundo fue?
que se escapo de mi mano
como quien huye,
la Luna al amanecer.
 
Dejándola inerte y vacía
sin tener en ella otro sueño,
que guardar entre su calor
¡pobres manos, frías quedaron!.

Su corazón lo sentía mío
así me lo cantó en silencio,
secretos de sus latidos y soñares
que con el alma protegía.
 
Atesoraba cada ilusión,
que convertía en arco iris
mi sonrisa, la luz de mis ojos,
pintando de deseos mi cielo.
 
Sus sentimientos era el altar
que a mis latidos veneraba,
latires invaluables, sagrados
que a mi pecho alzaba fuego.

Valioso y bendito corazón
que entre mi vida sombría,
intentaba mi alma y mi ser
poseer... por siempre.

Amor, no sientas pena
por robar tu propio corazón,
del aposento de mi mano
y del refugio de mi pecho.
 
Que la abertura entre mis senos 
permanecerá abierta y latente,
por haber guardado ahí
a un corazón que peca,
de ser más que inigualable.

Que el espacio y el tiempo
que en mi permaneció,
es el mejor y mas valioso
de todo mi pobre existir.
 
Y ahora, añorándote,
sobre el pecho
he colocado mi mano vacía,
para que sus latidos
ahogados en amor y dolor,
no se escuchen sonar
y ni siquiera lejanamente,
su llorar y sus lamentos
¡puedan en tu lecho, resonar!.

Y así vida mía
no perturbar la calma
¡de tu alma, por tu partida!,
Amor, he comprendido
que ser ajeno,
no es ser de otro,
es no ser de uno.
 
Y yo sigo siendo,
¡Tan ajena a Mi!. 


BeBe,
D.R. México.-




UNO SOLO


Noche enloquecida
con una luna de testigo
Y...
En un mismo cielo
dos amores amándose,
están bajo las sabanas
dos cuerpos enamorados...
Unas manos intranquilas
vibrando en una sola caricia,
dentro de un mismo deseo
hay dos bocas comiéndose a besos,
y de dos hogueras de pasión
arde una sola llama,
labios saboreando la miel
que se derrama por doquier...
Se encuentran dos pieles 
en un mismo estremecer,
perdiéndose así en la locura
dos mentes sin razón,
enredados en la perdición
de un amor sin final,
van por un solo camino
dos mentes volando sin destino...
Miradas escondidas
hallándose en el deseo,
están así dos almas
haciendo un solo sentimiento,
fundiéndose dos cuerpos
en un solo éxtasis de amor,
acelerándose dos corazones
entonando una misma canción, 
haciendo de nosotros dos...
Uno solo.


BeBe,
D.R. México.-




¿QUE OCULTA LA NOCHE?


¿Qué oculta la noche?
Oculta un amor callado, involuntario, sin nombre,
desapercibido, escondido, en alguna nube del cielo gris;
esconde la posesión ávida, de un sentimiento interminable...
escrito silenciosamente, con sangre en un poema jamás dicho. 

¿Qué oculta la noche?
Oculta un baile al mismo ritmo, sin tiempo bajo la lluvia,
amándonos en la cúspide del cielo, abarcando toda la luna;
dejando que tan sólo una estrella, en el inmenso y profundo firmamento...
sea ese refugio para un beso, exaltando el deseo y la pasión. 

¿Qué oculta la noche?
Oculta una extraña y exquisita belleza, un ser único y celestial,
un amor único, secretamente misterioso, tan completo y lleno de magia; 
un corazón latente y preso por la eternidad de un sentimiento...
un alma invadida de luz,  protegida por el brillo de una estrella. 

¿Qué oculta la noche?
Oculta un cielo furtivo, con tu mirada de cristal, cada madrugada,
encierra un corazón platónico, latiendo bajo el delirio de un suspiro;
dos seres rendidos y envueltos, en uno sólo, desafiando toda sombra...
dos almas en el vuelo de un encuentro, fundiéndose sin lapso de tiempo. 

¿Qué oculta la noche?
La misma historia de amor de dos corazones, soñando bajo un mismo latir. 


BeBe,
D.R. México.-


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Podrán atar mis manos, encadenar mis pies y 
sellar mis labios; pero el sentimiento que dentro
de mi corazón existe: ¡vivirá en libertad!.
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