Sabes, hoy tus ojos han tocado las puertas de mi corazón y mi alma.
En estos momentos tu compañía y tu vista dictan a expresar mis sentimientos
incrustados en esta página que hoy te acompaña.
Soy Carolina López del estado de Guanajuato,
tengo 27 años, estudié la carrera de Comercialización,
mi sentir por las letras inició en mi adolescencia estudiante de Preparatoria,
también mi inquietud por la música y el canto lo llevo muy dentro de mí.
Te invito a que conozcas mis notas escritas,
con la pluma más humilde y reflexiva que cargo en mi bolsillo
a los lugares que mi alma visita.
Gracias por tu compañía.
Carolina López
El Rosal
Broté como un botón
de un tierno rosal
en el jardín más hermoso
del campo.
Al pasar el tiempo
las estaciones del año
eran tan intensas
que me empecé a deshidratar
Las etapas pasaron
tan pronto y fugaces
que cuando me tomé una imagen mía
yo...ya no era
una niña.
Con muchas preguntas
con miedos y angustias
gloriosa y con lucha
arrastre mi corazón
de la niñez para
darle de beber agua
de la fuente de la
madurez y ahora,
soy una mujer.
Con defectos y virtudes
encantos y desencantos
satisfacciones y derrotas
todo lo que encierra una vida,
un suceso, una transición.
Y que aun no termina...
Sigo mi rumbo largo y preciso,
columnas de hierro a mis lados
sostienen mi cuerpo y un bastón
en mi mano sostienen mi pecho
a cada paso... a cada minuto.
Un rosal que Dios
sembró en este jardín
y solo él lo arrancará
de tierra en un tiempo
que ya sus raíces estén
en la espera de un
rosal más.
Carolina López
Sombras
Mi barbilla se inclina lentamente;
cerca de ella la pluma azul,
que incrusta en el papel
más frágil y cálido
las palabras sin pensar
que en mi pensamiento están
bajo los rayos del sol.
Me envuelve mi cuerpo
tan frágil y tierno en una luz;
que de momento da calor,
en mi ser, en mi pecho
que vibra de adentro gritando
un te quiero.
Como la música tierna que
escuchan tus oídos esta mañana,
este cálido sol que nos acompaña
una vez más en nuestras vidas
por las ventanas.
Descalza estoy con mi alma
mi refugio de madrugada,
no me asusta nada...
no me mueve el viento
ni rechina el ancla.
Porque mis pies tienen
huella de ti en la arena
para no perderme y
sentirme amada.
Estoy aquí, escuchando
tu dulce voz melancólica
y secaré tus ojos húmedos
que por la lluvia, ahora son
gotas de cristal de madrugada.
Que tomando un café negro
para quitarme el sueño;
desfilan hacia a mí balcón
burbujas transparentes que
llegan a mi corazón y azotan
en mi pecho como tus besos
de pasión que me guardaste
mientras yo volvía...
En el tren de regreso esta tarde
en compañía de la palomilla
blanca del amor
de pasión
de dos
de
uno
solo.
Carolina López
Aún soy joven todavía
Aún soy joven todavía
porque mi corazón tiene belleza
infantil
de sonrisas ingenuas
y atardeceres interminables;
cuando al juguete que adoro
lo tengo a mi lado por las
noches y en los días.
Aun soy joven todavía
porque mis pies desnudos
a pesar de lo cansados
que están siguen haciendo
camino al andar...bajo el sol
y la lluvia con tormentas,
y nuevos amaneceres azules.
Aun soy joven todavía
porque mis manos pueden
tocar y deshojar a una rosa roja,
y preguntarle aún cuanto me quieres.
Aun soy joven todavía
porque te tengo a ti
y a todas las personas que
me aman y que a diario me dan
su cariño incondicional.
Aún soy joven todavía
porque tengo sentimientos de
alegría que me hacen llorar..
Porque toco tu mano con la mía
y en tus ojos veo un cariño
infinito hacia la vida.
Aún soy joven todavía
porque existo, por mis recuerdos
y encuentros, por mis luchas y
silencios, por mis gritos y embelesos.
Aún soy joven todavía
porque lucho contra el bien
y el mal, con lo cierto e incierto...
Porque tengo un Dios en quien confiar.
Aún soy joven todavía
porque entre cada latido de mi ser
camino por los días sin fin llevando
un corazón joven de amor
por el sendero de la vida...
por siempre.
Carolina López
El derecho de ser feliz
No todas las personas sabemos y tenemos
el derecho de ser feliz.
La felicidad se adquiere a través del sentido
propio y natural que tiene la vida.
Sentirte bien en el interior de ti.
Sentirme bien en el interior de mí.
Y sentirse bien en el interior de aquél.
Que por momentos se nos olvida,
al dejarnos llevar bruscamente
por lo material que tiene esta vida.
Conocernos profundamente comenzando
por los pensamientos, sentimientos y sangre,
para liberarnos de la mentira y después
encontrar la verdad.
Detén tus pasos agigantados
y sólo a los pasos que tus pies alcancen
busca la salida al laberinto
que te tiene sin avanzar
hacia el derecho de la felicidad.
Serán mentiras, serán placeres,
o egoísmo y tus desdenes
será el poder, será la envidia
que no te deja ser.
No juzgues sin pensar
al que a tu lado viaja
con la misma hermandad
observa y aprende
lo que hoy un Dios te da
por la cima de la eternidad.
Y entonces...encontrarás la felicidad.
Y tu derecho de ser feliz.
Carolina López
Tus ojos son mi luz del vivir
Imploré en el desierto de la
oscuridad tu luz...
sentada tristemente
en el último rincón de la soledad.
¿Mis ojos, por qué no los conozco?,
¡Te lo he preguntado tantas veces viejo!
¿Acaso Dios no quiso darme la oportunidad de conocerte?
¿Acaso Dios no quiso que conociera los paisajes de la vida?
Siento, río, lloro, escucho...
pero no vivo, no veo,
ver la luz del amanecer
sería un privilegio en mi ser.
Dormiré...
Dormiré y soñaré
que he llegado a la cima de la
eternidad para tocar las nubes....
Quizá sólo en este hermoso sueño
viva, pero cuando mis ojos se abran
sólo verán oscuridad y rechazaran la vida.
Elevaré con gloria tu espíritu, niña...
tus mejillas desde este día tendrán
la compañía de la luz memorial en tus ojos
en tu mente noche y día.
¿De verdad Dios?
No...no quiero soñar durmiendo
después de tanto tiempo
quiero vivir para soñar despierta.
Niña has comenzado a vivir...
Disfruta las cosas que rodean tu existir
porque has comenzado a vivir.
¡Tus ojos son mi luz del vivir!.
Carolina López
En mi interior
Al escuchar el ruido
de las hojas secas
en el horizonte,
se comienza a sentir
el viento que acaricia
el rostro mas inquieto...
Y en las sombras,
su perfil se queda
como un tatuaje
por una eternidad.
Quedando el pasado atrás,
se abren las montañas
más grandes, para respirar
el perfil en las sombras
más negras, oscuras.
Que transcurrieron en
un sólo eco del reloj
que al parecer su sonido
era interminable...
Pero el doblego de
la noche hace que
el ruido se apague
y se vaya para siempre.
Porque hoy en mi interior,
he podido encontrar y sentir
el susurro del viento que
ha secado mis lágrimas
por siempre.
Carolina López