Aurelia Snaidero
¡De golpe desperté!...
sentía tristeza,
sequedad en la boca,
Y un dejo de nostalgia,
el sueño me dejo.
Cálidas lágrimas
visitaron mis ojos…
y en silencio llore,
“Señor, ten piedad de los ricos,
de aquellos que ignorantes, suplantan,
Tu amor por sus riquezas;
que puedan darse cuenta,
que al morir nada llevan..
Y si a ti no te entronan
en sus corazones,
seguirán siendo pobres,
aunque ricos se vean.
¡Y cuando mueran…
un infierno sin final,
los espera!
Soñé, que una ilusión con forma de avión,
¡me transportaba!
Yo sabía, como en nebulosas, que iba,
por una misión muy importante.
El avión-ilusión,
se movía entre nubes de esperanzas…
Y una bandera del amor en el viento
ondulaba.
Mis maletas eran transparentes,
llevaba un equipaje “vulnerable”,
¡nada ocultaba!
Tenia en mis manos varias cartas,
todas firmadas,
por personas importantes.
El avión se movía,
al ritmo de cantos celestiales
y una miríada de ángeles…
Precedían el viaje,
como gigantescas palomas,
señalando ¡el camino!
Yo sentía una paz,
tan especial,
sabía en mi interior,
que Dios me acompañaba.
Bellas nubes de cristal,
brillaban con distintos,
matices de color,
que el sol les regalaba.
De golpe, mi cuerpo percibió,
la dureza del asiento
en que estaba sentada.
Llame a la azafata
y ella me respondió…
Me dijo: “Estas sentada,
sobre ilusiones truncas
de seres que ya han muerto”
Son duras, resistentes,
nada espiritual a ellas
¡se incorporan…no pueden!
Esos seres jamás miraron,
hacia arriba buscando algo distinto…
Para ellos, todo se reducía,
a tener elementos que pudieran tocar.
¡¡Allí están los despojos
de todas sus riquezas
y allí se quedaran!!