EN UN MONTE PERDIDOEn un monte muy perdido tengo mis sueños dormidos, desde allí tejo caminos que van marcando los ritmos, de estos sentimientos míos. En ventanales de hastío veo momentos vacíos, que van marcando olvidos y la profundidad de mis fríos. Veo a lo lejos caminos donde transitan latidos; mas abajo veo niños con sus juegos y sus mimos. También veo infinitos amores de juventud; y en mis callados gemidos cuentan su llanto dolido, los tristes días vividos al acorde de mi ritmo. Silban nostalgia de fríos la memoria de los míos, que están lejos y en olvido esperando a su papá. En la profundidad de mi olvido, ya no me acuerdo del nido que acunó a mis dos hijos; y que no me causa alivio, al recordar lo perdido. Por fortuna yo recuerdo... el hambre y la sed del amigo, que en su interior es el Cristo que rellena mis sentidos. Y así queridos amigos en ese monte perdido, donde espacios y vacíos se alimentan de lo mío; voy encontrando caminos para sembrar lo que es mío, y así llenarme de amor, que me quite este martirio, al escribir lo que es mío y al son de la poesía. Ernesto R. Ukrow Zapata
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