PARIENDO ALTIPLANOHoy mi mente va pariendo nostalgias del altiplano; retoma mi sueño el tiempo del sonido del silencio y el frío duro y recio. Voy sintiendo en la cara la masa fría del viento; y el dolor indio pariendo a un Jesús hecho de invierno. Los pastores pequeñitos con sus bultos en la espalda, ya salen de madrugada dirigiendo su manada, a pastar sus animales en los secos pastizales. El frío de la alborada en la pampa congelada, da así el buenos días a esa raza que de bronce, ha sido en la dureza forjada. El viento que suena a pena toma el ritmo de la quena, anunciando el paso errante de un indio que aún distante, va acercándose a su hogar. Los Hilacatas reunidos en coloquios de su tierra, van azuzando a la guerra contra el hambre y la miseria. Y mi mente aún pariendo nostalgias del altiplano; ve a indias y telares tendidas en pastizales; tejiendo ponchos de amores, de ausencias y sinsabores con la nostalgia de amores. Voy recordando la historia de su raza en los albores; y me llega a borbotones el sonido de cañones y la sangre que a montones, fue truncando mil amores. Y el llanto de una quena va derramando esa pena, en la noche de verbena, nacida en noche buena y al amparo del dolor. Hoy mi mente va pariendo nostalgias del altiplano; y me llena su recuerdo hasta hacerme llorar. Ernesto R. Ukrow Zapata
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