YA NADA ES IGUAL SIN TÍ




Ya nada es igual sin ti
en esta casa vacía,
pues simplemente hoy pasan
tristes y solos los días.
Y sin tu amor ni calor
ya nada es igual en mí;
y en la fría soledad
donde se encuentra mi vida,
te reclama el alma mía,
madre dulce, madre mía.
Te veo yo en este día
con los ojos del recuerdo;
y siempre yo me acuerdo
de tu bondad infinita.
Hoy mi alma destrozada
cuida en ti la alborada,
pues tú triste y despojada,
ya no te acuerdas de nada.
Es por eso madre mía
que nada es igual ya hoy,
pues me falta a mí tu amor
en las cosas de mi día.
Y hoy te veo madre mía
y llora por ti mi alma,
pues me falta tu amor,
tu abrigo y tu calor.
Hoy ya nada es igual en mí,
adorada madre mía,
raíz de este retoño
que ya está hoy en su otoño.

Ernesto R. Ukrow Zapata
  

¡Envía esta página!

Tu nombre:
Tu E-Mail:

E-mail a donde la enviarás:


.




[HOME] [BACK]