Te conservo
perdurable alteración de mi sueño
patética en mi silencio que hiere
con miles de voces reservadas
de la tigresa y la paloma
de la montaña milenaria
y de la nieve eterna.
Ahí te amo
diosa del trueno, del poema
y de la venganza.
Entre más fuerte
es el grito de tu silencio
más te amo.
Aquí es donde mi amor es más fuerte
un amor enfurecido
ardor perplejo
entre tu magnetismo
y la montaña.
Ahí te quiero
con miedo al puño de tus letras
y con miedo de amante despojado.
Te conservo
aunque huérfano de amarte
por tu silencio doliente.
Silvio Bravo