Mientras mi pensamiento vagaba por la vida
En la reflexión del poema apetecido,
Sentí el vacío de la soledad a mi alrededor,
Solo pensaba en ella, la poesía hecha mujer.
Suspiré en un momento sin querer
Y ordenando la mirada
Llegó a mi el silencio de la nada,
Su música sonaba apacible sin sonido
Solo los deseos del alma cantaban.
Frente a mi pensamiento y la noche callada
Tu imagen y mis deseos me acompañan a la cama.
Te veía llegar, te escuchaba
Imaginaba la cantidad de caricias entregadas
Y nacían dentro de mi
Las melancolías acosadoras de los momentos tristes.
Mi corazón encadenado a tu belleza mujer,
A tus palabras, miradas, gestos, mimos,
Miradas profundas y ordenadoras de deseos
Solo desesperaban mis ilusiones de ti
Mujer de mis visiones nocturnas.
Sabes mujer, solo te anhelo en mis horas calladas
Para que la felicidad llegue como un regalo del cielo.
Solo quiero hacer de ti poemas y más poemas
Pero teniéndote presente
Y tu, mirando mi pluma volar sobre el papel
Acumulando las letras del amor apetecido
Plasmando la belleza de tu cuerpo deseado.
A cambio de tu respiración agitada en mi oído
Te entregaría el universo y su quietud.
Mi poema lo grito al mundo
Para que se escuche en todos los rincones de la galaxia
Porque tu eres la realidad de mis deseos.
Germán