¿Donde has dejado tu laúd?
¿Desamparado a la brisa?
Ya no se escucha tu sonrisa
en las cuerdas del cantar.
Vuelve poetisa misteriosa
vuelve a tocarlo: mi oído
pondrá atención a tu gemido
pondré atención a tu melosa.
Cuando el alma pide a Dios
una mujer vivificante,
baja un ángel muy brillante
con la mujer ha entregar.
Y nuestra esencia; que tu himno
quiere y desea escuchar
que a la gloria más devota
tu poema has de entregar.
Eleva tu poema y no importa
que sea amor o de lamento:
deja que lo lleve el viento
que el cielo lo ha de juzgar.
Escribe te imploro y no tiembles
que entre poemas de pasiones
sólo cuentan ilusiones
de la vida y del amar.
No tiembles, no, que en tu esencia
siempre has de hallar una musa
que no tiembla ni es confusa
en tu laúd....piadosa mujer.
Apóyate en tu fe y pulsa tu laúd
que tu voz hermosa y pura
es el canto a la hermosura
de lo que llamamos amor.
Desciende ya, las cuerdas de oro
rasguea de prisa que mi oído
desea amar su sonido
al compás de tu fervor.
Silvio Bravo