Recuérdame de ti, rostro al viento,
madre cariñosa, letra ardiente,
manjar de mieles temblorosas,
estero transparente de la vida,
mujer de las estrofas sensitivas,
dime:¡ porqué amas la carga¡.
Atrás de ti mujer existen islas,
donde cuidan caracolas en la tarde,
ruegan los diamantes esperando
el cuello de la amada interminable,
infinita unión de corales en la isla
esperando aquel amor muy perdurable.
Enséñame en las nubes tu alegría
de mujer y ave en primavera,
tu carta la conservo aquí en mi pecho
pegada a mi piel de mil maneras,
te bendigo al pasar por una iglesia,
como algo sagrado en lenta espera.
Al lado de tus ojos tengo un título
de erudita amadora del pasado,
te miro con fusil de guerrillera
caminar al encuentro de una guerra,
tan blanca, hermosa, en medio de las balas
arriesgando la vida con tu pena.
Mándame recuerdos de tu alma
con cantos de flores en la montaña,
semillas duraderas en la tierra
que penen para siempre en ambos lados,
a lo mejor descubrimos las verdades
en acuerdos infinitos en las edades.
Tu cara de marfil muy perfilada
del latir de tu cuerpo muy soñado,
más valen esos ojos muy profundos,
tus sienes son hermosas y leales,
por las noches brillan en el cielo
y las miro con la lluvia de mis lágrimas.
Silvio Bravo