Cuando la noche se queda callada
en el silencio del músculo cansado;
cuando la oscuridad derrote la claridad
las voces se conviertan en brisas tenues;
Entonces, me sumerjo en ti;
y camino por ti buscando mis tristezas;
efímeras como el grillo que huye de la luz
como el sonido del aullar del viento.
Y observo tu vida interior
que me llama a vivir dentro de ti;
con tus alegrías, tus penas y nuestros amores,
ahí me invitas amada bella y silenciosa;
“Amado ¡vienes¡ te espero ansiosa
en el deseo que viene de mi,
“Solo quiero Sentir”. Hazme morir de placer
para que tu pena huya lejos de ti…
Silvio Bravo