¡Turbación de regreso¡
Mas ¿de que, de donde?
Ahí, asomamos, si
unidos
para encontrarnos de nuevo
en esa noche tan iluminada
donde las asistencias diarias
no abundaban.
Los besos eran almas
medio muertas en ese vagar
por la nada:
no sabían caminar
hacia el sendero de los labios,
hacia sus deseos pidiendo, más.
Mis ojos deseándote
sentían cielos y nubes blancas
donde se atesoraban ilusiones
voluptuosas
y vergeles como lechos aromáticos,
donde solo cabíamos tu y yo.
Por eso nos fugamos.
El abrazo se diluyó.
Tus ojos dejaron de mirarse
para encontrar otro mundo
donde buscarnos.
Y en ese mundo nos encontramos.
¿Fue como cenar labios
o beber llantos amargos?
¿Nos encontramos
con las ansias llamándonos
a gritos;
con los clamores; pidiendo,
con los labios besando?
¿Fue una unión pieles y pieles
un combate entre furia y furia,
que a fuerza de abrazos
se convirtió en victoria
placentera de goces,
en insólito pacto
entre tu y yo enteros?
Fue tan sencillo lo nuestro,
tan sin quererlo,
como luz del sol
que asoma todos los días?
Sabes mi amor,
creo que no lo sabemos,
ni el cuando,
como las cicatrices de los rostros
y las cicatrices de las almas,
supervive el asombro,
conocer, que nos encontramos,
¡ha sido tan hermoso
que la memoria no olvide¡,
los días, las horas, los minutos,
las inspiraciones y las letras.
Este es un milagro
Y no un recuerdo:
Porque el recuerdo es,
una lágrima árida,
un dolor inmenso,
tan basto como el universo.
¿Valdría la pena recordarlo
mirándonos a los ojos?
Silvio Bravo