Adueñarnos del crepúsculo
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Hemos buscado en el intenso fulgor del sol
el sortilegio de las guirnaldas florecidas
queremos retratarnos en el árbol de acacia
y adueñarnos del crepúsculo, y los versos divinos.
Somos amantes que gozan, como dos gorriones
que han hecho su nido con jacintos azules, y
somos navegantes en las olas de los placeres
y el timón de la pasión, nos arrebata con frenesí
Tu lengua ha jugueteado en mi piel, como
los fulgores de la luna juegan con las aguas
cristalinas del manantial en acecho, ha sido dulce
la agonía, al morir de deseo y llegar al vértice del sueño.
Atravesamos el túnel de las brisas marinas
nuestros ecos de gemidos y suspiros, ruborizaron
la inexperta, y soberbia selva de la gloria, donde fuimos
guerreros, y salimos victoriosos de la hoguera del amor.
Autora: Cristina Bonilla
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