UNA DESPEDIDA, QUE NO HE SABIDO EVITAR!.
Una sensación extraña me hace sentir cobarde
¡No es culpa mía, ni tuya tampoco!
no fue pecado que nos amaramos, y yo…
¡Que no fuera la estrella que te volviera loco!.
Fue insinuante la cálida primavera
y callada la pradera, nos llamaba ávidamente
pero el rechazo de la lluvia al desierto
acabó de pronto, dejando vacío el cántaro
Ahora veo remoto, los versos y las prosas
el navío cargado de sueños, ha emprendido el viaje
dejando el amanecer sin el amor de la luna
y un sabor de flores sin equipaje.
Que despedida tan agridulce, ha quedado en mi beso
¡Los extraños se perfilan en mi ventanal!
y jazmines han provocado un hondo olvido al escribir
dejándome una despedida, ¡Que no he sabido evitar!.
Autora: Cristina Bonilla |