CRUCEMOS EL PUENTE...
La brisa aromada y fresca
nos animaba a marchar
en busca de aquel sueño
que no debimos abandonar.
La lisa bóveda de cielo
con su color sin igual
arropaba nuestras almas
con su manto de celestial.
Aquel paisaje de ensueño
era el marco ideal...
para cruzar ese puente
sin volver la vista atrás.
Nuestros pasos uno a uno,
temblorosos nada más,
decidieron que nuestras vidas
no se separarían jamás...
Así cruzamos de la mano
sin volver la vista atrás,
ese puente que nos acercaba
nuestros sueños de felicidad.
DORA FORLETTI