A ti, mujer
Escribiendo los poemas que en mi surgen como fuentes,
ellos brotan como el agua... que de cántaros se vierten;
Con ellos solo intento llegar hasta las mentes,
que comparten la emoción... que yo siento, como sientes.
Las palabras que en mis versos son dejadas por el viento,
reflejan sentimientos de ese amor que es muy ferviente;
Por él están escritas con mensajes que yo siento,
floreciendo en mi jardín... ilusiones que no mienten.
Aromas cristalinos de profundas sensaciones,
eternas emociones que del alma así florecen;
Conjugan en el aire, fantasías y pasiones,
de besos y de labios que a mi alma enternecen.
Con solo escucharme, al leer lo que yo he escrito,
siento la pasión del que sueña con su musa;
Del alma me han nacido sentimientos infinitos,
que sueño yo tener con abundancia muy profusa.
Mi mente laboriosa me esclaviza con las horas,
con tiempos que sucumben enfrentándome a los duelos;
De verbos y pronombres, adjetivos y de comas,
que flotan en el aire como el águila en sus vuelos.
Si de esta sensación que sacia mis instintos,
se llena el corazón de esperanzas que no olvido;
Entonces he encontrado en el tiempo ya vivido,
que es por ella, la mujer, la razón de mis escritos.
Eduardo Grau