***Nada***
Que nada puedes sentir,
que de nada te das cuenta,
que todo pa' tí es reír,
que las lágrimas no cuentan.
Que nada hay en tu cabeza,
que todavía tú crees en
que existe la realeza,
en hadas que no se ven.
Que en París te fabricaron
lo mismo que a tus hermanos,
y que nada te explicaron
"porque no", dijeron ellos.
Y así creciste creyendo
que eras nada en esta vida,
que nada fueras cambiando
porque de nada servía.
Que tú nada merecías,
que no servías para nada,
que si algún día tú crecías
sería sólo para nada.
De tu nada sin embargo,
hoy por fin te haces cargo,
descubriste que de nada
Dios fué quien te dió la vida.
Y por venir de la nada
es que todo lo mereces,
es que tu vida es sagrada,
es que sirve que tú reces.
Y en esa nada que un día
te hizo sentir despreciable,
miras hoy con alegría
como todo es alcanzable.
Cuando tengas tentación
de decirle a un pequeño
esa terrible oración
donde incluyes a la nada,
Primero siente muy dentro
todo el daño que le harás,
porque esa vida de niño
tus palabras marcarán.
No lo digas, reflexiona,
es un niño, una persona,
en contínuo crecimiento,
no le quites el aliento.
Martha Josefina
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