Primavera de amor
La primavera llegó y llovió flores,
visitó mi estancia con risas y colores,
me regaló tu mirada, tus besos y sabores,
me cubrió en lozanía, afectos y amores.
En dos noches de cósmica belleza
tus “caricias luna” en natural sutileza
forjaron, suaves, en mi ser la grandeza
de un amor robado al tiempo, a fuerza.
Tu sonrisa rosa arrebató mi tristeza
regalo de néctar, son de paz y gentileza,
y ese primer beso de exquisito sabor a fresa
inició la escultura del amor que embelesa.
En la calle de la mano y con rostros de euforia
recorrimos la ciudad construyendo nuestra historia,
mil colores, mil acciones, mucha gente, caos y escoria,
nuestras manos en cadena ilusionan la victoria.
Noche hermosa, una sola, con sabor a luna de miel
en sus ritmos cadenciosos de amor y de mujer,
entre cantos y gemidos que alejaron toda hiel
en un éxtasis sublime, despertamos al querer...
La mañana el desayuno en silencio y sin saber
cuantas lunas más nos quedan, cuanto amor en nuestro ser
se fugaron las palabras y en ti, el dulce ayer,
floreció tu despedida, que la quisiste esconder.
De camino hacia el pasado, de regreso a tu lar,
con sonrisa y nostalgia te fugaste de mi amar,
y en tal mañana sombría que nunca he de olvidar
partiste talvez sin retorno, muy lejos, cerca al mar.
Oh princesa de los vientos, pronto llegas y pronto vas,
sembraste en mí, fuego y dulzura, una fe, sublime paz;
más ahora, a la distancia, ¿Brindas a otro solaz?
Mi vida se va acabando porque tú ya no estás...
La primavera llegó y llovió flores,
visitó mi estancia con risas y colores,
me regaló tu mirada, tus besos y sabores
y se marchó sin partir, y me robó tus amores.
Joselito Fernández Tapia
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