Amor silvestre
Abejitas obreras besan cada flor,
el calor intenso se quedó contigo.
Me robé de ti, injusto, tu candor
Tú me amaste tanto, para mi dolor.
Las nubes quedaron, tiernas, en mi mente
el prado lozano me habló de la vida,
desperté al encanto de un sueño amado
que será pasado, recuerdo y nada...
O será tal vez la culpa y pecado
la preñez utópica de un amor no dado,
o el nacer y morir de un día añorado:
Aurora efímera en un instante amado...
Sabe que te quise con dudas y miedo,
sabe que te amé con desesperación;
desee tu primavera, quedó en mi recuerdo,
pero tuve sólo, cruel hibernación.
Joselito Fernández Tapia |