Tormenta
Se acerca la noche sombría,
cubierta de una misteriosa profecía,
nubes negras extienden sus velos,
ocultando a mis ojos llorosos,
el ocaso del sol y el exótico paisaje,
de cuando muere el día y comienza la noche.
Caigo en un estado de profunda melancolía,
que me deja pensando en escribir esta poesía.
A lo lejos, truenos y destellos,
que ciegan mis ojos y erizan mis cabellos.
Me gusta esta melodía potente,
voz penetrante, implacable y fuerte,
naturaleza que avisa, y se hace presente,
desafiante mensajera, casi hechicera,
de un evento colosal,
que te enfrenta a la vida y a la muerte.
A lo lejos, chasquidos y rayos surcan el cielo,
pobre mi alma, pobre tierra mía.
Luces ancestrales alumbran el planeta,
anuncian ventarrones y fríos invernales,
látigos, estallidos, escalofriantes sonidos,
paisaje desolador, pero subyugante a la vez,
que deja al descubierto mi tozudez,
y es que estoy amando otra vez.
A lo lejos, el diluvio se desata,
y mi alma de mi cuerpo escapa.
Yo me quedo sorda e insensata,
una tormenta nueva,
al amor me ata.
Laura
|