Hijos Míos.
Les robaré un segundo de sus sonrisas,
una lágrima de sus llantos,
una exclamación de sus quejas,
y el sentido de sus cantos.
Les robaré un cachito
de cada cosa que tengan,
y haré un bollito pequeño
para los años que vengan.
Les robaré y esconderé
en este cuerpo que envejece,
las semillitas que caigan
de sus cuerpos que florecen.
Y he de hacer un castillo
de cemento y de metal,
para que de mi cuerpo no escapen
ni crezcan nunca más.
“Cinco claveles y una rosa”
mi jardín ya esta en flor,
tengo tranquila el alma,
y en paz vivo con Dios.
Mi corazón se regocija
y mi orgullo va con él,
espero que nunca pierdan
la senda que les marqué,
junto a su padre que llora
conmigo, al verlos crecer…
A: Cordido Mirta Lílian