EL VIAJE
Aún siento el calor de tus dedos
deslizarse por mis rodillas
mientras tu ojos preguntaban que sentía,
fue en ese momento cuando el segundo estallo
y las luces de un potente faro nos encegueció.
Vagamos por el espacio, tomados de la mano,
por cuanto tiempo no se.
Cuando la primavera nos recibió
todo era ligero y agradable,
con cada uno de nuestros pasos
un recuerdo renacía,
con la mirada seguimos las estrellas
esperando encontrar lo que mas nos gustó
y eran tantas y tan brillantes
que era imposible cerrar los ojos.
Envueltos en las últimas horas de la noche
dormidos nos quedamos.
Hoy se que tus labios
cada noche en los míos permanecen
y una sonrisa aflora,
dando a entender que aún sigues en mí
cuando siento tu caricia en mi rodilla.
ROCIO DE LA BRUMA
|