LA NIÑA PERDIDA
Era una noche oscura, no había luna,
sólo algún destello de alguna estrella fugaz.
Salí a pasear, necesitaba tranquilidad para mi alma atormentada,
no sé a donde me dirigieron mis pies, adónde mi caminar.
Era un local diferente, especial diría yo, tomé asiento en una mesa, mi
mirada vagó lentamente preguntándome ¿dónde estoy?
De pronto la vi en un rincón, era una niña no más de 16 años, eso me
pareció.
Temblaba, se clavaba las uñas en el pecho, su cara era de dolor...
Me asusté, miré a mí alrededor, todo estaba muy oscuro, la mayoría eran
niños, parecían que no estaban en este mundo.
Me acerqué y le pregunté ¿qué té pasa niña? Me miró de arriba abajo con
una mirada perdida, ausente, de pronto sé hecho a reír y sin poder
contener su risa me preguntó ¿de qué vas tía?
Me quedé aturdida sin saber qué de decir, sin parar de reír me
pregunto, ¿qué hace una vieja como tú en este lugar, quizás buscas un
niño para satisfacer tus caprichos?.
No entendía qué me decía, le pregunte nuevamente ¿hijita qué te pasa?.
La niña dejo de reír, me miró nuevamente clavando sus ojos en los míos,
y me preguntó ¿dime abuela tu crees en el amor?
Respondí claro que creo en el amor le pregunté ¿y tú, crees en él?
Ella respondió, nunca lo conocí, no creo en todo eso, y mira abuela yo
tengo un niño, sólo por darle gusto a mi cuerpo.
La niña me miro con mirada insolente y me preguntó, ¿dime una cosa
abuela, tú sabes lo que es eso darle gusto al cuerpo, sé hecho a reír
nuevamente, nerviosa sin freno?
La mire dulcemente y le respondí claro niña, que sé lo que es el deseo
carnal, pero yo sólo doy mi cuerpo por amor, no para satisfacer mis
deseos.
De pronto la niña empezó a llorar, temblaba todo su cuerpo, me dijo
abuela yo no sé que es eso, cuando tengo ganas entrego mi cuerpo, y no
me preguntes a quien, pues ni de sus rostros me acuerdo.
Lloraba con gran desconsuelo, la abracé dulcemente y le dije, mi niña
eres muy joven, no puedes dar tu cuerpo sin amor, no es lo mismo cuando
se hace con el corazón.
La niña me dijo... abuelita acariciando mis cabellos, ¿tú que solo
entregas tu cuerpo por amor eres feliz por ello?
Ufffff .
Le contesté, mira cariño, yo amar he amado pocas veces, pero el amor
mayor, el que hace que muera de pasión, ese amor que no pueden haber
dos.....
Me quedé callada no podía hablar, las lagrimas oprimían mi garganta,
no podía continuar.......
Sin saber cómo paso, nos abrazamos las dos, yo por madura, ella por
niña, lloramos uniendo nuestras lágrimas en una.
No sé bien, quien consolaba a quién, le dije hijita, el hombre que yo
amo, el único que ame con intensidad, nunca lo vi, nunca lo acaricie ni
besé, porque el amor que sentimos no es para darle gusto al cuerpo, es
amor por el interior es amor que nace del corazón.
La niña me miró sorprendida y me preguntó ¿cuando lo veas que pasara
amiga?....me quedé perpleja ¿me llamas amiga después de llamarme
abuela? Me respondió es que ahora veo tu interior y comprendo tu dolor.
Mira cariño le respondí, cuando nos veamos, nos fundiremos en un solo
ser, respiraremos con un solo corazón y moriremos los dos por amor.
La niña me miró perpleja y dijo, que lindo debe ser el amor.
Le pregunté dime cielo ¿Tienes adónde ir? La niña con gran tristeza me
respondió, no amiga a mi hijo me lo quitaron yo no tengo nada, solo mi
cuerpo, que como puedes ver esta bastante maltrecho.
La abracé dulcemente diciéndole, vente conmigo yo seré una madre para
ti, y una abuela para tu hijo.
Ya veras con el tiempo encontrarás el amor, no por tu cuerpo ,si no por
tu corazón, por tu alma, lo mismo que yo encontré el amor de mi vida,
aunque de momento no pueda tenerlo en cuerpo, lo tengo en mi pensamiento y en mi alma, con eso de momento me basta.
Nos alejamos las dos dándonos la mano con amor,
La noche ya no era oscura, las estrellas brillaban y nos daban sus
destellos una a una.
YASMINA |