(De Mariam para Georges)
No sé como empezar mi historia, pues el hecho de recordarle, mueve todos mis sentimientos.
Es una mezcla de amor, pasión, deseo, desilusión y por qué no, también dolor.
Nos conocimos a principios de otoño, cuando el calor languidece, y las tardes se acortan. Estaba
sola en casa y como algunas noches entré en un chat de música. Estaba tranquila escuchando
música de Chopin (uno de mis preferidos), cuando escuché que un hombre pedía permiso para
cantar en directo, recuerdo perfectamente que cantó: Te conozco (de Ricardo Arjona). En la
sala se hizo un silencio total. Tenía una voz bellísima y se acompañaba con su guitarra. Cuando
terminó, al igual que mucha gente, le felicite. Estuvimos conversando un ratito, y tuve la sensación
de conocerle de toda la vida.
Al día siguiente, al entrar al chat, él estaba allí. No me dijo nada y yo a él tampoco, pero oí su voz que pedía
cantar otra vez en directo y dijo a toda la sala que se la dedicaba a Mariam (mi corazón se disparo
como un potrito salvaje). La canción era: Señora de las cuatro décadas (R. Arjona), pues le había
dicho que era de una de mis preferidas.
A partir de aquel día nuestras charlas fueron constantes, él me buscaba siempre, y yo le esperaba
con el corazón en vilo. Yo soy una mujer casada, y cuando me di cuenta que mis sentimientos por él
iban más allá de la amistad, quise alejarme de él. Pero él no lo entendió, me suplico seguir como amigos,
y accedí, aunque la verdad, es que yo deseaba tanto como él, poder conversar y estar juntos,
aunque fuera, a miles de km de distancia.
Él tenía 10 años menos que yo, pero me hacía sentir querida. Jamás hubo malos rollos entre nosotros,
pues yo le advertí, que si lo que buscaba en mí, era morbo, no lo encontraría. Ya que yo, respetaba
y quería a mi esposo. Pero me di cuenta, que de alguna forma, me estaba enamorando de él. Intente
alejarme y poco a poco, lo fui consiguiendo; pero al mismo tiempo mi dolor por no verle iba aumentando.
Aún ahora, que ya hace un tiempo que no tenemos contacto, mi corazón se niega a olvidarle. Me gustaría
que supiera que le quise más de lo que él imaginó, y decirle que aunque él no quisiera que fuera así, SI ME
HIZO DAÑO. Pues no puedo ir en contra de mis sentimientos.
QUIERO QUE SEPA QUE NUNCA LE OLVIDARÉ, PUES AUNQUE SEA YA PASADO...
VIVIRÁ, SIEMPRE, EN MI CORAZÓN.
Mariam para Georges
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