CUERPO DE MARMOL
Del sereno e índigo mar,
arriba una mística nave
y una multitud de marinos.
Aquel chico busco mis ojos,
semi cerrados al viento,
y rozó mis suaves manos.
Apasionado y tierno,
acaricio mis frías piernas,
como callado adivino.
Tocó mi silueta blanca,
y con antojo humano,
se prendó de mis senos.
Se durmió a mis pies
y nunca ha despertado,
abrazado a mi cuerpo de mármol.
Siglos de abrazos eternos
arrancaron mis brazos…
OASIS
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