Yo solía entrar al chat de música clásica, en esas tardes de lluvia en las que uno se siente melancólico y no apetece mas que quedarse en casa con un cafecillo y una buena compañía. Poco a poco iba conociendo a la gente, íbamos tomando confianza, podíamos escucharnos entre canción y canción... Un gran día me invitaron a formar parte de un club, de esos en los que uno puede dejar en forma de mensajes sus reflexiones, sus sentimientos, o simplemente poemas o anécdotas. Allí se encontraba gran parte de la gente de la sala de clásica... La primera respuesta a mi mensaje de presentación fue de ella... ¿Me empecé a enamorar en ese instante?
Poco a poco empecé a integrarme en ese club, y a captar su espíritu, dejaba mis mensajes, respondía a los que escribían... Ella me escribía a menudo, también comentando mis mensajes. Hubo uno especial, en el que yo expresé la belleza de una tarde de otoño, y ella contestó..."es como si lo hubiese escrito yo...". A veces nos encontrábamos en la sala de clásica, pero curiosamente ella entraba cuando yo me tenía que ir... Así que empecé a investigar un poco; miré su perfil, y qué sorpresa ¡Era de California! Vaya, era fascinante... Seguí investigando: en el club se podían poner las fotos de los participantes... miré las suyas, y casi me desmayo: ¿Acaso un ángel había descendido desde el cielo? Aquellas fotos pertenecían a la criatura más hermosa que jamás hubiese contemplado, su rostro de ángel, sus ojos azules, sus labios finos... ¿Fue un hechizo de Luna? ¿Me empecé a enamorar entonces? ¿O ya estaba enamorado de su corazón, de ese corazón que conocía por sus mensajes...?
Un día ella tuvo que alejarse, para renovarse, para poder regresar después con nuevas fuerzas y energías... Yo imaginé que por las diversas situaciones que había tenido que atravesar ella necesitaba reflexionar y encontrarse a si misma... Así que decidí apoyarla en todo, de la única manera que desde aquí, en el Norte de España, podía ayudarla: Enviándole mis energías y mis fuerzas sin límites, visualizando cómo las recibía... Nunca imaginé que algo terrible la consumía por dentro: Estaba enferma, tenía leucemia.
Ay, cuando me enteré me quise morir... ¡Qué injusto destino para un alma tan enorme! ¿Es que no había sufrido bastante ya? Hice lo único que podía hacer... estar allí para cuando ella me necesitase, para que tuviese una mano que agarrar, aunque fuese en la distancia... ¿Un corazón indiferente habría sentido tanta angustia? Elevé mis plegarias al cielo, pedí a la Madre Naturaleza su bondad...
Un corazón indiferente no habría sentido la alegría que sentí cuando semanas después ella me escribió personalmente y empezamos a hablar... Sea milagro, o sea la Medicina, ella se había recuperado, había superado su enfermedad... y su corazón había volado para encontrarse con el mío... Me declaró su amor, y aunque al principio tuve dudas e indecisión... ¿Quién puede hacer callar a dos corazones ardientes? El destino nos había unido y ya no nos iba a poder separar, porque nunca existió un amor semejante, pleno de sentimientos, tan puro y sublime, en el que dos personas se perciben tan intensamente pese a la distancia... Nada podrá apagar ese fuego.
!!LA AMO POR SIEMPRE!!
Pany y Clarito
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