N acio el niño.
A legria por doquier.
V ida de Dios engendrada.
I lumina a la humanidad doliente.
D ador de vida, convertido en hombre.
A dorando están, los Reyes Magos.
D ivina Salvación, bajo a los hombres!
J ubiloso aceptaste el sacrificio,
E ntregando tu vida, de buen grado.
S abiendo que sin Ti, no se podría.
U n celo por servir te dominaba.
S acerdote de Dios, fuiste nombrado.
M adre de dolores te llamaron.
A usente de egoísmo, sufriste lo indecible.
R endiste tu cuerpo, virginal ánfora, a Dios, que lo pedía.
I nmaculada aun, fuiste tocada y milagrosamente.
A pareció en ti, el fruto que demostraba, que Dios, ya te habitaba.
J amas imaginaste que así sucedería.
O bediente tomaste, por esposa a Maria.
S oñaste con un ángel y allí, el te decía:
E nvuelve a tu hijo Santo y huye con Maria.
by: Aurelia Snaidero