Con el alma muerta

 

Pasan minutos, horas, días;
Algunos lluviosos, otras alegres,
La mayoría tristes, sin sentido;
gente que viene, gente que va.

Todo es rutina, todo es igual.
¡Dios! ¡Qué ironía de la vida!
Ayer escribía al amor
Hoy escribo sin sentirlo
porque muy triste estoy.

Se llora cuando se siente
Pero yo nada siento
tengo el alma muerta;
hasta el corazón me abandonó.

Autor: Mary Torres_derechos reservados

 

 





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