No sé cual sea mas grande
si mi desilusión o mi dolor;
mi alma agoniza,
mi corazón destrozado esta.
¡Dios!
¿Cómo pude creerle?
Arráncame este amor
que me quema el alma.
Nunca debí entregarme.
¡Dios dame fuerzas!
dame tu mano,
presiento que de ésta
yo sola,
no podré levantarme.
Autor: Mary Torres_derechos reservados