De amor murió Ella

Cada primavera
hasta llegar el fin del verano
a través de mi ventana
yo siempre contemplaba
la hermosura de ese rosal.

Yo misma vi
cuando de una de sus ramas
comenzaba a brotar una rosa
delicada tierna y perfumada
se abría lentamente, llena de esplendor.

Era todavía capullo,
no conocía mucho del sol
pero vientos perversos,
deshojaron aquel capullo
con despiadada fuerza.
De capullo; en rosa se convirtió.

Se tendría que escribir un libro,
para narrar la vida de la rosa
pasaron tormentas por encima de ella
pero la rosa siempre firme,
se mantenía pegadita de su rosal

Por el día el cielo le sonreía,
por las noches solo la luna era testigo,
de todas las lágrimas de la rosa.
Cada uno de sus pétalos
vertía lágrimas de dolor.

Hasta que en un memorable verano,
apareció un hermoso clavel.
Y comenzó el clavel a enamorar a la rosa,
en los pétalos de la rosa no había mas dolor,
todo era alegría todo era esplendor,
la rosa se alimentaba del amor del clavel.

Pero no falto la envidia de esas flores silvestres,
de aquellas que crecen en cualquier jardín,
aquellas que son hermosas por fuera,
pero no tienes raíces, tampoco buena semilla;
el clavel como siempre haciendo gala de su hombría
se dejo deslumbrar de los colores de estas flores silvestres
y tras aquellas flores sin raíces, enseguida él corrió.
Se quedo sola la rosa, de sus pétalos solo brotaban
nuevamente lágrimas de dolor.

Ha pasado la primavera, ya termina el verano,
y no he visto a la rosa pegadita de su rosal.
Dice la gente que solía admirar a la rosa,
que de amor murió ella.

April 12, 2002
Por Mary Torres

[BACK] [HOME]


¿Quieres enviarme algún comentario?
Escríbeme a mi correo personal

[MAIL]


. .

.

. .
.

.


.