Buscaba mi alma de su alma,
buscaba aquel hombre apasionado,
que en mis noches de delirio,
envolvía mi cuerpo con sus besos.
Buscaba aquel hombre que desde niña
presentía su llegada a mi vida
para compartir con él mi cariño
y me perdía con él, en mis fantasías.
Así como se ama a Dios
sin haberlo visto
yo lo amaba sin conocerlo
porque ya presentía su existencia
por eso cuando esa primera noche
nuestras miradas se cruzaron
nos dijimos "TE AMO"
así queditos sin pronunciar palabra
y nos amamos en cuerpo y alma.
Desde aquella noche los dos supimos.
que el era lo que mi alma con afán buscaba
y yo era su mujer, su amiga y su amante
y así empezamos amarnos sin medida ni distancia.
El cielo azul que nos envuelve
es testigo fiel de este amor tan puro
que a ambos nos embarga.
Este grito de amor desesperado
ha llegado hasta los oídos del mismo cielo
y se han conmovido las estrellas y los astros
y el firmamento entero, hoy se estremece
por este amor sincero y apasionado.