Se me derrama el tiempo,
corre aprisa entre mis manos,
no puedo detenerlo, no puedo.
Te vas de mí como el tiempo,
día a día sin que podamos evitarlo.
Se nos escurre este amor de las manos.
Este fuego que ardía en el ocaso
no llegó a ver el mediodía,
se perdió pero detrás dejo huellas.
Tarde te conocí, tarde viniste.
Como rasga el alma perderte,
sin que hallas sido mío,
¿Llegué tarde a tu vida?
o es que fuiste tú,
él que llegó temprano.
Por Mary Torres