Hoy,
mi Jesús solloza,
a través de mis ojos,
viendo tanta indiferencia,
en medio de su pueblo.
Hoy mi alma siente el dolor,
de Jesús en la cruz por nosotros,
por un mundo que se pierde
vaga, divaga, sin fé, ni recato.
Este mundo ha tornado sus ojos,
a placeres pasajeros,
buscan, buscan y no encuentran,
como llenar ese vacío que les duele.
Hoy mi corazón y mi alma
entrelazados ambos,
lloran humilladas ante el Padre,
pidiendo por cada uno de nosotros
Por Mary Torres