¡Qué triste despertar en este día,
con el frío en mi alma, y tú ausente!
te sentía a mi lado, vivías en mi mente,
Mas hoy no pude sentir tu compañía.
Mi memoria en tu busca se apresura
sintiendo el corazón sangrando por tu ausencia,
Y hallando sólo un cruel desengaño
De quien un tiempo fue, mas ya no es mío.
Ya no siento el amor ni las caricias
de ese hombre que decía me amaba con locura,
a quien me le entregaba con amor y sin reservas.
Desde hoy he cerrado mi cuerpo a las caricias,
Mis brazos se han quedado huérfanos con tu ausencia
Y tan sólo una opción ahora me dejas:
Acogerme al calor de otro cariño.