Yo no estaba en tu corazón,
estaba lejos, muy lejos
que mis palabras,
aún anidando en tu oído,
no pudiste escucharlas
Tan lejos de ti estaba
que mis dedos navegaron
y recorrieron tu piel,
mas nunca tocaron tu alma;
quieres piel, solo piel sin alma.
Simplemente así te vas
pasando de este amor,
de quién mucho alarde hacías
palabras al fín, que se lleva el viento
y pretendes abrir nuevos surcos en otra tierra.
Pero se engaña Ud. mismo Amigo
el amor físico que tanto le interesa,
no es amor de adentro, amor del alma
y esa clase de amor querido mio,
jamás prospera ni florece.
Hay lejanías que acercan,
comportamientos que distancian,
espacios que se reducen,
relaciones que se destruyen.
Estás conmigo y ausente.
Como hubiera querido
que mis dedos al tocarte,
hubieran tocado también tu alma,
para que hubieras conocido,
el amor de adentro, amor del alma.