Inspiraciones de Zuleika Merced

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Anhélame

Anhélame, ámame como el río que se va,
corrientes ebrias, resonancias del deseo,
moribundo en mis aguas vuelve a rodar
rompiendo las quejas del sollozo muerto.

Anhélame como el macho bravío del corral,
rodéame en tu dominio, en ciclones de pasión
donde te perfume de mis adentros la marea.

Ámame a obscuras: gloria, absorto, maldición,
rituales apasionantes danzando quimeras;
arden en fuego tus manos igual que ellas.

Quiero ser el silencio que con el grito se besa
sabiendo el beso mantenerse intacto, secreto,
después aprisióname en afán a tus mañanas;
destellos tientan pintar rojo el azul del cielo
como la lluvia perdida atrapando la mirada,
volviendo a caer aprisa solo, inerte, a tu suelo.

Déjame en locuras de amores al fin rendida
abandonar, cuál delirante astro a tus ojos negros,
luego allende en matojos, junto al riachuelo
déjame saborear la guerra en entrega cautiva
donde en furia loca sean tus dedos marejada
recorriendo los confines mi vientre suspiran
siendo tus manos los que en un solo soplo
arranquen en caricias anhelante el alma mía.


Déjame en Ti Morirme

Noche negra y clara de perdición
se duermen cuál Morfeo, los amores
vuelven los luceros a prenderse
al arrullo secreto del beso en el beso
migajas dulces en copas del veneno.

Beberme tu boca de un solo sorbo lento,
envenenarme en la dicha
de tus labios quiero
después lentamente rayarte encima,
la luz que se asoma en las sombras,
calmaré estas ansias locas de tu cuerpo
navegante, navegaré todos tus senderos
donde la luna en la lejanía se pierda
en justo enojo celosa del amor nuestro.

Noches rameras, luna de terciopelo
rodando las caricias todas al suelo
son tus ojos luceros, donde me pierdo
sin saberme, en tus riberas, naufragaré.

Quisiera recorrer en lluvia los lamentos
tu cabellera en pasionales encuentros
se mueve como diosa azabache al viento
alborotando los momentos azules y reflejos
en valles doblegándose tu hermosura
como los arenales nacientes del cautiverio
se sienten aún más libre, estando presos
donde nacen madreselvas en tus esquinas.

Después sin ningún consistente recelo
desnudarte furiosa el alma en furia loca
cortina blanca del cielo y de su negrura
despacio destrozar paso a pasos, inciertos
la noche hasta el ocaso del amanecer
sean tus brazos de los míos, limosneros
donde maltrecho no puedas escapar
gota a gota, sudarnos, la piel a piel.

En mi ultimo intento amarte me provoca
deslizarme en juntilla de un te quiero
éxtasis diluyendo la mirada a lo lejos
deshojando el sentir, cuál si fueras rosa
somos tanto, demasiado, resultaría menos
anídate en mi pecho, siente esta tortura
esperando el palpitar, agitado y sereno,
del corazón resbalando a tu intimidad
beberé tu cuerpo cuál vino del veneno
déjame en ti morirme, entonces moriré en paz.

Arráncame la piel


¡Arráncame la piel de tu piel a besos
con la furia de tormenta acorralada!
Siempre el ocaso se duerme a lo lejos
despertando de las noches la alborada,
aprisionando suspiros, íntimos secretos
y el desmayo inerte, dolido, de una lágrima.

¡Corre, talla los contornos de mi cuerpo!
Con tus labios ven y moldéame la mirada.
Como caricias nuevas bajando nubes del cielo
ardan los deseos callados en llamaradas
y exploten gota a gota los suspiros del rocío.
¡Atrápame desafíos nocturnos en tus aguas!

Arranca de mi boca los besos aún dormidos
que extraviados sollozan alborotados y en calma.
Sean tus brazos mares tranquilos en revuelo
que poco a poco, aprisa, me expriman el alma
como miel cubriendo veredas sin final ni principio,
quedando cual huellas de amoríos sobre tu playa.

Cierra mis ojos mirando lagunas de infinito.
Atrapa mi pasión desbordándose en marejada.
Mi locura va convirtiendo en brebaje el destino,
trazando los caminos que día a día no se acaban
y quiebran uno a uno los inquietantes sentidos
que se fueron quedando en sombras del mañana.

¡Arráncame la piel! Entonces me vestiré de olvido,
de penas y quejidos adornados de nostalgia.
Sepulta el recuerdo en ríos del recuerdo mismo.
Encarcela el pensamiento en burbujas rosadas:
tendrás que arrancarlo de mis labios con un solo beso
que tu boca dejará, como tatuaje, impreso en la mía.

Después... déjame vivir la gloria de tu infierno:
sobre tu vientre abrojos arropando distancias.
Mis manos sin acariciarte morirán sin remedio.
Arrójalas al profundo mar donde tu mar aguarda:
sequía recurrente del mar perdido de los te quiero.
Arráncame tu piel de mi piel con fuerza y sin batalla:
se te olvidó de mi ser arrancar el sentimiento
donde, pasado el tiempo, volverás a sentirme viva
en el recuerdo infame escondido en tu mirada.


Sabiendo mi alma


Sabiendo mi alma, temblorosa, lucha
por atrapar en el silencio aquel beso
navegante inquieto se posó en los labios
cuál la marejada envuelta en espuma
mi ser en el loco frenesí, lo aprisionó
en vuelo prematuro de la distancia
meciendo de amor al mismo tiempo
en lagos doblegándose a la hermosura
martirizando los atardeceres inciertos
como si fueran ellos, cristales yermos
solo en cautiverio del mismo beso
se agiganta de nuevo los oleajes
al sentir mis labios de los tuyos
ausente, ausentes ademanes del existir.

Fue tu aliento sobre el vendaval del aliento,
travieso un solo beso más para poder olvidarte
encerrarte en las cárcel de los recuerdos
arrodillándose en astillas el corazón
cuando es grito, sonoro, negro, doliente
traspasa las tinieblas la luz de tus ojos
que antes en rituales de amor, me alumbró

Se combate el fuego en llamas del fuego
errante, maldito el sabor delincuente
el beso aún en agonía, jamás se muere
se quedó grabado en los confines del sueño
fantasma que aparece, cada vez que quiere
mi alma se trasporta al sueño divagando
se adueña del cielo, testigo fiel de aquel beso
lo ando buscando en otra boca, ajena sin razón
aparenta estar vivo y después estar muerto
si la pasión en perfidia sigue luchando
son flores secas perdidas, de cualquier tarde
fuego en las entrañas que ardiendo, arden
es no poder olvidarte, estás presos en secreto.

Barrotes de besos en rejas de piel
es locura que en su locura ella no entiende
qué el beso ya murió que es solo la ilusión
lo mantiene en cautiverio, de sus propias redes
fue ir a las cercanías del espacio

Fue besarte como se desborda el riachuelo
ajeno, absorto sin rumbo para volver a empezar
descender aprisa, despacio sobre la corriente
manantial del collar de tantos besos pasionales
se quedaron durmientes en tu cuello
fue quererte en llamarada del mismo fuego
y libertarte de mí, pues me estoy muriendo
sin ti, y sin tu maldito beso, no habrá otro beso
que unísono me transporte jamás al cielo
Fuiste, tanto, que siendo aún bastante
sería siempre en mis locuras de besarte,
serias demasiado siendo, siempre menos.




Arráncame el alma a besos


Arráncame el alma a besos

amante en preludio nocturnal,

como se domina la tempestad

a fuerzas, en antojos del cuerpo.

Súbeme en suspiros a la luna.

Bájame en delirios las estrellas

sin dejarme ninguna en el cielo.

Seré como ellas que te alumbran

los confines ocultos del pensamiento.

Hasta que se duerma la eternidad

tambalea en dulzuras el universo.

Déjame ser sólo lluvia cayendo.

que bañe en amoríos tus adentro

Después de amanecer, la penumbra

déjame deslizarme en ti como el viento,

subiendo los luceros que se ocultan,

Quedarme perdida en tus ojos negros.

Acalla con tus labios todas mis dudas.

tállalas en caricias, aprisiona el miedo

luego,

en libertades; déjalas prisioneras en tu risa,

eco sonoro interrumpiendo el silencio.

Enredándose el suspiro en tus cabellos

letanía cabalgante despacio y aprisa

desnudándose en tibieza ágil del desvelo.

Arráncame amor aprisa el alma, a besos. 

Entrégate total, diligente a mis locuras,

como si fueras en pecado astral; mi dueño,

Déjame quererte como te estoy queriendo.

Noche ramera, durmiente, que nos junta.

uno a uno, mano a mano, quedemos presos,

sobre los albores secretos de la cintura.

Besándonos en el ultraje rampante del tiempo.

Luego, por si acaso en desafíos me olvidas

tú serás

siempre, en mi agonía, mi mejor recuerdo.

Perpetuando esta noche, ámame una vez más.

Después, bueno, después abrazaré el silencio.

Volando sobre alas rotas errante sin mañana

diluye este amor del tuyo, sólo es pordiosero

olvida si quieres,

la entrega que se quedó dibujada en la cara

donde,

ya no se piensa en concubinato de la entrega.

Déjame en la piel tu aliento sobre mi aliento

Mañana,

si quieres me arrepiento cuando amanezca,

pero esta noche ¡arráncame el alma a besos!

Por: Zuleika Merced

©Derechos de Autor 2001 ( M )


QUERIENDOTE A FUERZA DE GANAS


 
Quiero despacio llegar a tu alma

anhelantes desafíos de tus secretos

quedarme en ella acurrucada

por los caminos míos, tuyos inciertos.

Ser luz que a tus ojos, los bañara

destellos primaverales de inviernos.

Ser quizás, la lluvia acorralada

beberte poco a poco, cuál sediento.

Quiero despertarte las mañanas

al acorde justo de un te quiero

ser el rocío tenue, que te acompaña

refrescar de alegrías tus senderos.

Quererte a fuerza de mis ganas

del aliento robado de aliento

del destello dorado de alborada

del negro, negro, de tus cabellos.

Quererte a fuerza de ganas

alborotando caricias, al universo

quedarme, robarte en sueños el alma

al antojo trivial, de mis deseos.

Quererte a fuerza de mis ganas

despojar el cielo, azul, del cielo

arrullarte en cama, colgante de algas

mecernos los dos, cuerpo a cuerpo.

Después si acaso, se me antojara

ser en tu amor, horizontal perfecto

oleaje impetuoso de madrugadas

azotando en furia, tu pensamiento.

Ser la arena tendida en tu playa

seas tú, la ola siempre en regreso

donde a tus aguas me arrastras

donde en tus brazos me pierdo.

Quererte a fuerza de mis ganas

desnudando, desnudos sentimientos

desnudez que a la tuya se ampara

al ritmo sonoro de mis lamentos.

Quererte a fuerza de tus ganas

estrella a estrella del firmamento

noche que a la noche engalana

vestida en atuendos de luceros.

Quererte acortando las distancias

del mar turquesa, turbio, moreno

por que quererte, tanto, me da la gana

queriéndote a la fuerza, también me muero.

Por: Zuleika Merced

Derechos Reservados 2000©

Puerto Rico-Yira



¿Dime Noche?


 
¿Dime por piedad? cómo arrancarme,

el sabor de tus besos de mis labios,

al borde del sollozo rojo que de negro se muere.

Quedado escrito en los arenales del mar a diario

altivez brumosa doliente de tanto quererte

sin poder en pecado astral, seguirte amando.

Como vendaval al viento se tambalean los recuerdos

cuando la entrega solo entregarse sabe y quiere

y en la tibieza aún dejada por el vació tus brazos

al borde negro de la ramera noche que vuelve.

a bañarme el alma en profecías de amargo llanto.

cuando en ti el tiempo de amantes se detiene

profanando en tinieblas de luz ya lo profanado.

Se desnuda el olvido en vano noche a noche

tanto llorarte en silencio del eco cruel travieso

maldiciente en sombras pronuncia tu nombre

como quien reza en secreto el angelical rezó.

dime entonces demonios! como podré olvidarte,

si estas clavado en la medula de mis huesos

cual luciérnaga dispuesta sin ti a morirse 

en las profundidades placenteras de tu vientre

cual corriente que se va y jamás queriendo, vuelve.

Eres dolor de infierno, divino, cual copa de vino

que si se bebe se muere y si no bebes quedas herido

con alas rotas igual surcando las orillas de tu frente

a ver si en duelo de entrega los dos juntos morimos

hasta quedar en deseos moribundos inconscientes.

hasta el final del principio donde nace el tiempo.

donde sin existir en existencias vuelve y se existe.

Dime como olvidar este amor, en turbidez claro

derramado beso a beso como huellas en la piel

sobre el ventanal de tus ojos la mirada se pierde

cuerpo a cuerpo en el alma siguen entrelazados

luceros distantes fingiendo somos, estar apagados

solo para en desafíos de la locura siempre del después

los dos ser volviendo en sombras del pecado un solo ser!



Por: Zuleika Merced

©Derechos de Autor 7-172




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