Te pediré un gran deseo,
porque eres mi hada madrina;
concederás lo que pida,
si lo que pido es muy bueno.
Pero debo estar sereno
a la hora de pedir,
pues para poder cumplir
lo que tanto he 'deseado',
un beso muy bien tronado
que te daré al concluir.
Que no me dejes de amar;
que en cada sueño aparezca;
que tu amor cada vez crezca
hasta que salga del pecho,
y que junto a mí, en el lecho,
estés hasta que amanezca.
Que nuestro amor no perezca,
ni siquiera con el tiempo;
que no presente tormento
que nos pueda dispersar;
que siempre te quiera amar
como ha sido mi deseo.
Porque según yo lo veo,
nuestro amor, largo será.
Y si no vienes acá,
iré a tu tierra a buscar,
a ésa que yo quiero amar,
sin porqués y sin razón.
Te entregaré el corazón.
¡Qué más te puedo entregar!
Por: Rafael Angel Cortés