A mi patria...


 
¿Distancia?
¿Quién habló de distancia,
si está aquí la fragancia
de jazmines de amor?
¿Quién dijo que los mares
dividen los amantes
cuando existe candor?
¿Quién dijo que en la Tierra
sólo se forman guerras,
cuando no es la verdad?
También existen llamas,
cuando el amor se inflama
hasta la inmensidad...!
Sólo un clic nos separa,
y un monitor se aclara
para sentir calor...!
Ese calor de fuego
que se siente a lo lejos
cuando vives allá;
mientras San Juan te llama,
y Borinquen te aclama
para que vuelvas ya!
Y sentirás de nuevo
ese calor de pueblo
y esas olas del mar;
esas palmeras verdes
que en el cielo se pierden
y su sombra nos da.
OH, patria de mi ensueño:
yo me siento tu dueño
al sentir tu calor.
Yo duermo y en mi sueño
me siento borinqueño
de este suelo primor.
Cada playa te invita
a pisar sus arenas,
a jugar con el mar.
Pero hay algo primero,
que al pisar este suelo
fue que yo aprendí a amar.
Borinquen, tierra hermosa,
que eres jardín de rosas,
hoy te vengo a cantar,
y una blanca "Paloma"
que de lejos añora
el poder regresar.
Oh, bandera bendita,
cuya sola estrellita
destacándose va,
que el Señor no permita
que esta islita chiquita
la quieran mancillar.
No importa donde muera,
quiero allí mi bandera,
si me habrán de enterrar;
no hay suelo que más quiera,
que a esta patria, pudiera,
mi vida el entregar,
con las franjas envuelto,
subiré allí, hasta el huerto
de aquella eternidad.
Y al final, muy risueña,
cantar La Borinqueña
justo allí en mi ataúd;
acompañado siempre
de mi humilde guitarra
y un hermoso laúd.


Por: Rafael Angel Cortés

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