Dos palabras y el desequilibrio con voces lejanas,
de pronto el tornado... tu lejos sin entenderme
yo abrazada al agónico tiempo... llegó la noche,
el instante se vistió de niebla, tu por un rumbo...
yo a la deriva, sin ruta determinada, sin saber
por donde caminar para encontrarte de nuevo.
El dolor... la frustración, el no saber que decir,
tus dudas. Un enigma... ¿Temores? tal vez...
a estos sucesos que dejan fisuras irreparables,
porque he pensado en ti en todo momento.
Ante mi se cruzaron muchos capítulos compartidos,
ante la interrogante de a donde seguir...
todo en vértigo, luces dispersas, señales de alarma...
caminos difusos... tus ojos en otro sentido...
los míos en busca de tu ternura.
Me ubico aquí para encontrar respuestas,
en ti marcado el desaliento al percibir tensiones
y trato de rescatar la armonía dispersa...
palabras que van y vienen, sin forma determinada,
ni siquiera un reproche concreto, pero si
esa sutil apreciación y los detalles que guardas
en tu alma.
La angustia por el quebranto, el caminar sigiloso
los pasos discretos. la ansiedad a flor de piel...
y sigo como siempre ,sin alejarme de tu lado,
porque te quiero sobre cualquier circunstancia,
aunque a veces involuntariamente con actitudes
haya lesionado tu corazón....
Solo puedo decirte en forma coherente
que eres lo más bello que este medio me ha brindado,
y que lamento profundamente si con mis palabras
llegué a dejar alguna herida en ti...
Ojalá que no anide en ti el desconcierto,
ni que estigmatice tu sensibilidad
afectando tu estado emocional;
me gusta verte feliz, porque al asomarte aquí,
es para olvidar el ruido externo...
Cada día hemos hecho con nuestros sentimientos
un bello sendero hacia un santuario único,
en el que ha prevalecido la mutua comprensión
y el amor inmenso que los niños han cuidado siempre...
Hoy fue la excepción... pero seguramente
como tantas veces... será una moraleja que
compartiremos para acercarnos más...