Tal vez fuí muy cobarde,
por no defender nuestro amor,
y dejarme vencer
por las situaciones externas,
que me hicieron perderte.
Mi condena eterna será sufrir
esta soledad,
con tu recuerdo arraigado,
en el corazón....
...llevando conmigo ese sentimiento
que me robó la vida,
al dejarme sola...en medio
de mis tristezas....
Estás ahora en tu mundo,
y quizás al evocar nuestros
bellos momentos, sea más
fuerte el resentimiento,
que al final cubrirá la esperanza
de un nuevo encuentro...
...ojalá que la comprensión
con sutilezas te haga entender
el porque de mi proceder,
y que con el tiempo....
cuando todo haya quedado en el ayer...
...le permitas a tus pensamientos
analizar estas palabras, que hoy
no puedo decir, mirándote a los ojos...
.
...y cuando la luz del sol,
acuda a tus mañanas,
con una sonrisa serena...
me envies con su resplandor,
el perdón que tanto ansío...
...imaginaré tu voz que cruza
la penumbra de esta indiferencia,
para dejar en mi, esa sensación de paz
que me trasmitas con tu dulce mirada...
Ma. Esther Castro Sánchez.
Yulinn.
18/Marzo/01